SPACE JAM (1996).

18 noviembre, 2016 • breaking news, Clímax, Counterpoint, headline, Punto In, últimas ondas • Views: 72

 

En los años noventa había tres cosas que un niño iba a consumir por ley: grunge, dinosaurios y basketball.

Yo no soy un deportista nato, soy bastante chaparro, de pies torpes y frágil (mis testículos padecen una tremenda alergia a los balonazos) así que terminé siendo el niño que tenían que elegir como último recurso en un equipo deportivo; pero oh dios cómo consumí tanto basketball por medios alternos. Veía con emoción los partidos de los Charlotte Hornets (quienes siguen siendo mi equipo favorito), recuerdo los episodios de los Harlem Globetrotters en Scooby Doo, estoy bastante seguro de  que puedo patear cualquier trasero en NBA Jam y siempre, siempre, siempre quise unos tenis Air Jordan…  aunque mis padres no podían comprarme esas cosas y me conformé en conseguir todas las bolsitas que venían en el pan Wonder.

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Lo cual suena más triste de lo que en realidad fue.

Gran parte de esta afición se la debo al superhombre que tuvimos en los años 90’s: Michael JordanJordan fue como ninguna otra figura en esa década, y una que además de ser excelente jugador, proeza deportiva, espectáculo e inspiración para miles de niños, era tan rentable como el petroleo.  Fue la imagen de los tenis que anteriormente mencioné y uno de sus comerciales más exitosos fue con otro ícono americano:

Este comercial fue no sólo incrementó las ventas de los tenis a niveles sorprendente, sino que los productores comenzaron idear lo que vendría siendo una extensión fílmica de dicha publicidad, en una de las películas que reside en la infancia de toda mi generación: Space Jam.

La película comienza con un flashback. Vemos a un joven Michael Jordan (Brandon Hammond) jugar basketball en solitario en medio de la noche, su padre (Thom Barry) sale a buscarlo por todo el ruido que está haciendo, el joven Jordan le promete a su padre que en un punto de su vida, va a ser el mejor jugador de basketball de la historia, y que después de esos éxitos, irá al deporte favorito de su padre, el baseball. Los dos sonríen y el joven Jordan se avienta a la canasta para una última jugada.

Y esto pasa:

Omites muchas cosas: no piensas en lo estúpido que se lee Michael Jordan y Bugs Bunny como los protagonistas, o que la imagen de los mejores partidos de Jordan sean de tan pésima calidad, de que la fotografía es del legendario Michael Chapman o que la película fue escrita por 4 SUJETOS. Esto es real, y dios te perdone si no estuviste aplastado en esa sala de cine con adrenalina en los cielos por un montaje tan emocionante gracias a una estúpida canción.

Después de ver un montaje creado por los dioses vemos que Jordan está en una conferencia de prensa en donde anuncia su retiro para enfocarse en lo que le dijo a su padre de niño: ser jugador de baseball, sobra decir que apesta en su labor deportiva.

En una ocasión en la que está jugando golf con ¿Bill Murray Larry Bird? es secuestrado por los Looney Tunes quienes le piden ayuda para derrotar a unos extraterrestres en un juego de basketball en el que si pierden terminaran siendo esclavos en un parque de diversiones llamado TontolandiaJordan acepta.

¿Suena a una historia extraña? Lo es.

Space Jam debe de ser la mejor película que se pudo hacer por 4 guionistas encerrados en un cuarto repleto de bolsas de cocaína. Sabe que es un producto para vender zapatos e incluso su duración es extremadamente corta, pero creo que no tiene justificación alguna de sus fallas, es en efecto, un producto de su época que engloba a la perfección la cultura de su tiempo.

Fuera de la nostalgia que muchos le tienen, no es una buena película.

Y es que siendo honesto, la idea de ver a Jordan junto a los Looney Tunes suena descabellada, pero había potencial, inspírate en el humor concebido por Chuck Jones Friz Freleng en los clásicos animados y tienes una obra maestra esperando ser revelada. Desgraciadamente los elementos que tiene a su poder sólo sirven para mostrar los íconos que son, no juegan con las posibilidades y no los culpo. En esa década Bugs Bunny y compañía habían dejado de ser relevantes en parte por la falta de animadores y guionistas competentes y vivían más a sombra de lo que una vez fueron. Eso se refleja en la película; no es que los personajes nunca hicieran referencia a la cultura popular –Bugs Bunny imitaba a Clark Gable– pero estas referencias pasan desapercibidas y cuando los chistes de cultura popular fallan, tienes siempre a tu disposición los escatológicos.

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Es gracioso porque es Pulp Fiction y eso es famoso…ríete.

Creo que el peor pecado lo recibe el nuevo personaje de Lola Bunny. Lo que se supone vendría a ser la respuesta femenina de Bugs Bunny queda relegada a un objeto sexual por parte de la película sin carisma ni personalidad, está creada para confundirte por sus poses sugestivas y coqueteo mal desarrollado. Es la antítesis de los personajes de la compañía: aburrido.

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Si te quejas de las princesas Disney clásicas, sólo ve a Lola Bunny: toda su motivación es que no le gusta que le digan nena, Girl Power!

Luego tienes el problema latente de la trama que no se esfuerza en crear confusión en Michael Jordan quien de pronto acepta el hecho de que vive en el mundo de los Looney Tunes, ni una coherencia en el mundo animado en donde supongo que los personajes ya no aparecen en la televisión para tratar de ganar su libertad, en donde los vemos explotar a cada rato y romper las reglas del basketball pero por alguna razón necesitaban una motivación para hacer esto… ustedes saben, generar tensión dramática.

Y gracias a las virtudes del HD, puedo ver que los personajes del fondo están estáticos y están clonados.

Y gracias a las virtudes del HD, puedo ver que los personajes del fondo están estáticos y están clonados.

Si estoy siendo duro con la película, les recuerdo que está escrita por 4 guionistas. No uno, cuatro… y los cuatros no capturan el humor violento de los clásicos ni sus personalidades, ni se preocupan en tener una historia emocionante, cuatro.  Tenemos ejemplos modernos como Lego: La Película (Phil Lord y Chris Miller, 2015) que le cerró la boca a todos los que pensaban que no se podía hacer una película inspirada en un producto ¿Por qué habría de pasarle los errores a Space Jam? ¿Por nostalgia?

Pero hay algo de Space Jam que me parece excelente, su soundtrack.

Este es un soundtrack legendario, uno que tiene canciones pegajosas y que de inmediato se volvieron himnos de gimnasio y listas de reproducción en todo el mundo. Fly Like an Eagle de Seal traslada muy bien el estilo Space Rock de Steve Miller al  R&B.Está The Winner de Coolio que continua con su labor de entregar mensajes positivos y de denuncia en su rap, con una letra que volvió a Coolio en ser de los pocos raperos en tener un espacio para los oídos de los niños de en ese entonces. Space Jam de Quad City DJ’s es ÉPICA en todo el sentido de la palabra, es lo que hace tan valiosa la película, al mismo nivel que el gran éxito de R. Kelly I Believe I Can Fly, la cual me sorprende que no haya obtenido una nominación al OSCAR por mejor canción (Supongo que era mejor Evita…). Space Jam se volvió un éxito de ventas a nivel mundial, y es fácil escuchar el por qué. Es una selección de canciones soberbia en una película bastante desechable.

Recuerdo cuando fui a ver Space Jam. Hice que toda la familia fuera al cine porque no sólo me gustaba el basketball, adoro a Bugs Bunny. Es uno de mis personajes favoritos de todos los tiempos y un paradigma en cómo hacer humor inmortal, aquel que nuestros padres nos enseñaron y nosotros se lo pasamos a nuestros hijos. Fuimos y… primero pasaron un comercial de Zucaritas, uno de Gatorade, uno de MacDonalds y finalmente la película.

Y me entretuvo, siendo un niño lo hizo. Pero cuando me pongo a pensar en las capacidades que presentan la mezcla de animación y live action, el hecho de que los Looney Tunes fueran incapaces de crear una obra de impacto y meramente chatarra me fueron pesando conforme pasaron los años. Le doy su lugar por hacerme pasar un buen rato cuando no sabía que era álgebra -todavía ni lo sé, pero ustedes me entienden- pero de ver los clásicos a ver este comercial, creo que siempre elegiré el primero.

Y luego está el valor nostálgico/mina de oro que representa. Entiendo que la gente la aprecie por lo mismo que me pasó, pero en estos tiempos hay pláticas de una secuela y yo me pregunto ¿De verdad es necesaria? Las empresas dicen que sí, pero el importante eres tú, porque tú encima de comprar tenis maravillosos y boletos de cine, tienes criterio.

 

 

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