
CIUDAD DE MÉXICO — Tras los resultados de la jornada electoral del 7 de junio en Coahuila, la presidenta Claudia Sheinbaum y la dirigencia nacional de Morena, Ariadna Montiel, han fijado posturas diferenciadas frente al triunfo del PRI en el Congreso local.
Por un lado, la mandataria federal asumió una postura institucional al declarar que las inconformidades del partido deben seguir su procedimiento correspondiente a través de la vía jurídica y, de ser necesario, resolverse ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.
En contraste, la presidenta de Morena, Ariadna Montiel Reyes, desconoció el cómputo total de la votación y denunció penalmente un presunto fraude electoral mediante el esquema digital denominado “QRGate”, acusando una elección de Estado que incluyó la compra masiva de votos y la detención de más de 200 simpatizantes por parte de las autoridades estatales, por lo que exigió una auditoría de la Unidad de Inteligencia Financiera a las campañas de la oposición.
