
CIUDAD DE MÉXICO.- El secretario de Salud federal, David Kershenobich, y el titular de la Cofepris, Víctor Hugo Borja, descartaron categóricamente que exista un brote de “diarrea explosiva” en México y sostuvieron que no hay pruebas científicas que vinculen las lechugas cultivadas en Guanajuato con el brote infeccioso detectado en Estados Unidos.
La Cofepris analizó 10 muestras (cinco piezas enteras y cinco empaques picados) de la planta procesadora de Taylor Farms México en Guanajuato. Todos los estudios moleculares, incluidos los del agua de la instalación, salieron negativos al parásito.
Explicaron que la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) se retractó de un diagnóstico inicial positivo, reconociendo que fue un “falso positivo” y que sólo mantienen una hipótesis basada en encuestas comerciales.
Aunque la empresa detuvo operaciones temporalmente de forma preventiva, el gobierno mexicano enfatizó que el origen del brote no está ligado a la producción nacional.
En todo el país únicamente se registran 33 casos confirmados acumulados entre el 25 de mayo y el 31 de julio. Los casos actuales representan apenas el 0.00002% de la población, una cifra habitual que se repite anualmente bajo el canal epidemiológico normal.
El secretario de Salud aclaró que la ciclosporiasis es molesta por los intensos episodios diarreicos, pero es completamente tratable con antibióticos comunes (como el trimetoprima/sulfametoxazol) y no ha cobrado ninguna vida en México.
El pánico en redes sociales surgió debido a la situación en Estados Unidos, donde el parásito Cyclospora cayetanensis ha enfermado a miles de personas en varios estados tras consumir verduras frescas.
La Secretaría de Salud recordó que esta infección no se transmite de persona a persona. Recomendó mantener la calma y continuar con las medidas básicas de higiene: lavar y desinfectar perfectamente las frutas y verduras, consumir agua potable y lavarse las manos frecuentemente.
