
CIUDAD DE MÉXICO.– La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, rechazó de manera categórica la existencia de un acuerdo político o “pacto de impunidad” con la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos Galván, tras la reciente detención e ingreso al penal de máxima seguridad del Altiplano del exfiscal general de esa entidad, César Jáuregui.
Durante su conferencia matutina de este martes la mandataria federal enfatizó que la actuación de las instituciones responde estrictamente al cumplimiento de la ley y que la aplicación de la justicia se mantiene por encima de cualquier interés o negociación entre administraciones.
La jefa del Ejecutivo Federal aclaró que, de acuerdo con los expedientes e indagatorias lideradas por la Fiscalía General de la República (FGR), no existen elementos de prueba que vinculen de forma directa a la gobernadora chihuahuense con las operaciones irregulares bajo investigación, en las cuales presuntamente participaron agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de los Estados Unidos en la región de la Sierra Tarahumara.
Sheinbaum Pardo subrayó que las responsabilidades penales son individuales y que, en este caso específico, los señalamientos recaen directamente sobre el exfiscal Jáuregui, deslindando así a la titular del gobierno estatal de las conductas imputadas.
Como parte del contexto de este caso que ha cimbrado la política del norte del país, la presidenta recordó que la primera orden de aprehensión e imputación en contra de César Jáuregui fue promovida y solicitada originalmente por la propia Fiscalía General del Estado de Chihuahua, lo que descarta tensiones institucionales o proteccionismo.
Con esta declaración, el Gobierno Federal busca disipar las versiones de una supuesta tregua política con la oposición en Chihuahua, reiterando el principio de autonomía de las fiscalías y el compromiso de no instrumentar la justicia penal con fines políticos ni de negociación partidista.