
CIUDAD DE MÉXICO.- Guadalupe Taddei Zavala renunció hoy como consejera presidenta del Instituto Nacional Electoral (INE), tras encabezar el escándalo de corrupción más grande en la historia de ese organismo.
La dimisión ocurre tras verse completamente acorralada por un creciente escándalo mediático y financiero detonado por publicaciones periodísticas que revelaron presuntos actos de corrupción, conflictos de interés, nepotismo y simulación de recursos.
El detonante institucional fue la intervención de la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), organismos que iniciaron investigaciones de oficio ante indicios sólidos de triangulación de dinero público en contratos millonarios asignados a firmas como Corporativo SEG y Cajas Graf, ligadas directamente a su entorno cercano.
La controversia escaló críticamente tras la difusión de materiales y audios que evidenciaban una estrecha relación personal y festejos con el proveedor de material electoral José Alfredo Hernández Casillas.
Aunque inicialmente Taddei se había mantenido firme y calificó las acusaciones como ataques políticos dirigidos a debilitar al árbitro electoral, la presión conjunta de la opinión pública, partidos de oposición y legisladores —quienes ya barajaban la opción de un juicio político— terminó por forzar su salida, la cual fue acompañada por la remoción previa de altos directivos de las áreas ejecutivas y administrativas de la institución.
En su comunicado oficial de despedida, la funcionaria con 33 años de trayectoria en el servicio electoral argumentó que su separación del cargo responde a un profundo sentido de Estado para salvaguardar la estabilidad, credibilidad e independencia del organismo de cara al Proceso Electoral Federal 2026-2027 que inició formalmente en septiembre, aclarando que su salida no exime a nadie del deber de esclarecer los hechos conforme a derecho.
Ante este vacío de poder, el Consejo General del INE deberá sesionar de forma inmediata para designar una presidencia provisional interna que garantice la continuidad técnica y operativa de los comicios, mientras que la Cámara de Diputados activará el mecanismo constitucional para abrir una convocatoria pública y elegir al relevo definitivo; según estimaciones del legislador Ricardo Monreal, este proceso de selección y consenso político de la Junta de Coordinación Política tomará entre cuatro y cinco semanas, con llamados urgentes de exconsejeros para evitar que la nueva presidencia sea elegida mediante tómbola, como ocurrió con la polémica gestión de Taddei en 2023.