LEON

TABASCO.- El gobierno de Estados Unidos retiró el visado para ingresar a su territorio a Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente de México, consolidando una rigurosa estrategia de Washington frente a diversos cuadros políticos del partido oficialista Morena.

La medida fue confirmada de manera pública por el propio afectado a través de una enérgica carta dirigida al mandatario estadounidense Donald Trump.

En la misiva, fechada en Teapa, Tabasco, López Beltrán (quien aspira a una diputación federal para los comicios intermedios) atribuyó directamente la orden al secretario de Estado, Marco Rubio, y al subsecretario Christopher Landau, calificando el acto como “politiquería” y propaganda ideológica de “estilo hitleriano” carente de sustento legal o moral.

Reportes de agencias norteamericanas sugieren, por el contrario, que la cancelación obedece a investigaciones en curso relativas a presuntos esquemas ilícitos y de influyentismo fronterizo.

La determinación de Washington no constituye un hecho aislado, sino que se inserta en un endurecimiento diplomático sin precedentes. En los últimos meses, múltiples servidores públicos, gobernadores (como el caso de la mandataria de Baja California, Marina del Pilar Ávila), legisladores y alcaldes ligados a la llamada Cuarta Transformación han sufrido la misma sanción bajo sospechas de corrupción, facilitación de migración irregular o nexos indirectos con el tráfico de fentanilo.

Ante el escenario, la presidenta Claudia Sheinbaum respaldó firmemente la postura institucional de México, tachando las revocaciones de visados como actos asimétricos de abierta “injerencia política” destinados a desgastar al movimiento.

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