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De San Juan Pan de Arriba a Colombia: la trayectoria de una estudiante que devuelve lo que recibió

GUANAJUATO, GTO.- María Guadalupe Mendoza Hernández, conocida como Lupita, es una joven de 22 años originaria de la comunidad rural de San Juan Pan de Arriba, en el municipio de San Diego de la Unión, que está por concluir la Licenciatura en Educación de la Universidad de Guanajuato con un promedio de 9.7.

Su historia representa el impacto de los programas de equidad en la educación superior pública mexicana: ingresó por el Programa de Equidad Regional (PER) y hoy colabora en el mismo programa, devolviendo acompañamiento a nuevas generaciones de estudiantes.

Lupita conoció la convocatoria del PER en su preparatoria, donde cursaba una carrera tecnológica de corte administrativo. Tras consultarlo con su familia, decidió participar en el proceso de selección y fue aceptada. Desde siempre le atrajo el área de educación, por lo que la elección de la licenciatura fue natural. Ingresó con un promedio de 9.9 proveniente de preparatoria.

Al llegar a Guanajuato, Lupita enfrentó el alejamiento de su familia —su principal reto emocional— y la adaptación a un contexto urbano totalmente distinto al de su comunidad.

En el plano académico, la transición desde una formación administrativa hacia materias como filosofía fue un desafío inicial que superó con el acompañamiento de profesores y del PER.

A lo largo de su carrera, Lupita realizó estancias de desarrollo competencial en seis instituciones de cuatro estados mexicanos y un país extranjero: Telesecundaria y primaria en su comunidad de origen (Guanajuato); Resplandor Internacional (Guanajuato), donde trabajó proyectos culturales con niños; CREFAL en Pátzcuaro, Michoacán, institución panamericana de capacitación docente y desarrollo comunitario; Albarrada en San Cristóbal de las Casas, Chiapas; Universidad Autónoma de Yucatán, con un proyecto de ludificación en aulas en colaboración con estudiantes locales; Universidad del Valle en Cali, Colombia, donde realizó un intercambio académico en la licenciatura de Educación Popular.

Lupita describes este último como una experiencia que “reforzó mucho todo lo que me faltaba por conocer dentro de este campo de la educación”. El intercambio, que al principio consideraba lejano por los requisitos académicos y económicos, se concretó gracias a la motivación del PER y de su tutor.

Actualmente, Lupita se desempeña en el área de Equidad e Inclusión de la Universidad de Guanajuato, donde da seguimiento a tres programas: PER, PU y PRAT (Programa de Atracción de Talentos, recién creado con dos generaciones).

Trabaja junto a la psicóloga del programa brindando acompañamiento a estudiantes, con el objetivo de que no solo ingresen a la universidad, sino que permanezcan y culminen sus estudios.

Lupita plantea que, aunque los programas de equidad llegan a comunidades alejadas y transforman vidas, aún existe un reto pendiente: la oferta académica en municipios rurales no siempre responde a los intereses reales de los estudiantes.

En su municipio, por ejemplo, se abrió una Ingeniería en Agronomía —acorde a la vocación agrícola-ganadera de la región—, pero no todos los jóvenes desean continuar en esa área. Su llamado es claro: “escuchar nuestras necesidades, qué es lo que nos interesa y qué es lo que realmente podría hacer ese cambio dentro del municipio”.

Para los estudiantes que dudan en continuar su camino académico, Lupita ofrece una frase directa: “todo es posible, a veces es difícil y nos toca salir de esa zona de confort en la que estamos, pero si realmente es lo que queremos, no debemos darnos por vencidos”. Y para quienes toquen la puerta de su cubículo: “primero una felicitación por atreverse, y todo mi apoyo en su proceso”.

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