Abrazando la complejidad con el astrofísico de la UG, Luis Madrigal

GUANAJUATO, GTO.- Luis Fernando Madrigal Ayala, originario de un poblado del municipio de Huimanguillo, Tabasco, y actualmente estudiante de doctorado en astrofísica en el edificio central de la Universidad de Guanajuato (UG), asegura que la clave para comprender el mundo —y el universo— no está en las respuestas simples, sino en aceptar su complejidad.
El investigador de 30 años planteó una de sus tesis fundamentales: “el mundo no es tan simple como nos quieren hacer creer”. Reconoció que la ciencia tiende a simplificar los problemas para poder estudiarlos, pero advirtió que muchas personas pierden de vista el objetivo de esa simplificación.
“El objetivo de simplificar los problemas no es hacer una interpretación simple. El objetivo es, al menos, tratar de entender ese aspecto de cualquier tema, de cualquier problema, para luego entender la complejidad de todo eso”, explicó Madrigal Ayala.
El astrofísico subrayó que simplificar al ser humano —”tú eres esto, tú crees en esto”— es reducir lo que somos, y que incluso el hecho de ser entes sociales agrega una complejidad enorme que no puede ignorarse.
“Hay que abrazar la complejidad. Esa es mi motivación últimamente: abrazar la complejidad sin dejar de lado el estudio de esas partes para entenderla. No hay otra manera de aceptar el mundo, no hay otra manera de aceptar todo lo que nos rodea, si no es de una manera muy compleja”, declaró.
De una pregunta filosófica a la astrofísica
Su camino hacia la ciencia comenzó con una obsesión: responder qué es el tiempo. Madrigal Ayala relató que inicialmente quiso estudiar filosofía, pero al profundizar en ella comprendió que las preguntas sobre la naturaleza solo le competen a la ciencia, “la única actividad humana que nos puede ayudar a respondernos ese tipo de preguntas”.
Entre las lecturas que marcaron su infancia destaca La historia del tiempo, de Stephen Hawking, un libro que introduce de forma sencilla conceptos como los agujeros negros y la mecánica cuántica, y que cierra con una frase que el entrevistado recuerda con precisión: “Si la humanidad puede responder esta pregunta, sería el triunfo de la mente humana sobre Dios”.
Un niño incomprendido con calificaciones de diez
Madrigal Ayala se describe como un niño “extraño” que hacía preguntas contrarias a las opiniones de su entorno, incluida su familia, de concepción muy religiosa. Admitió haberse sentido incomprendido desde muy pequeño, aunque sus calificaciones lo dicen poco: salvo en la secundaria —que califica como “el peor momento de mi vida, donde toqué fondo”—, obtuvo diez en primaria y preparatoria.
El hallazgo que va contra toda intuición
En el Departamento de Astronomía de la UG, donde se realiza astrofísica observacional, el investigador estudia cúmulos de galaxias y ha trabajado con datos de telescopios ópticos, infrarrojo, radio y, actualmente, rayos X, una labor que él mismo describe como “una relación de amor y odio”.
Durante su maestría identificó, junto con su asesor, algo que rompía las expectativas: una galaxia elíptica —tipo de galaxia que supuestamente ya consumió el gas interestelar que le permite formar estrellas— que estaba formando estrellas “en una cantidad monstruosa”, como si fuese una espiral. Para dimensionar el hallazgo, explicó que nuestra galaxia, una espiral con abundante gas, forma apenas el equivalente a una estrella de la masa del Sol al año.
Su estudio detallado reveló que la galaxia presenta una cola extendida de gas sobre la cual se están formando estrellas, y la hipótesis de trabajo es que probablemente “le robó” ese gas a otra galaxia tras una colisión dentro del cúmulo, aunque aún faltan más datos para publicar la investigación.
“Cuando uno entiende qué nos dicen esas observaciones y descubre cosas que nadie se había percatado de notar, uno dice: estamos en un universo increíble”, expresó.
Ciencia sin respuestas definitivas: “siempre nos hacen falta más datos”
Coherente con su filosofía de la complejidad, el astrofísico sostuvo que en la ciencia no hay algo definitorio: “las preguntas que queremos responder son tan complejas que siempre requerimos más y más información”. Para él, esa falta de respuestas cerradas “es lo maravilloso de hacer ciencia”.
El investigador también defendió el valor del trabajo científico acumulativo frente a la percepción de que la ciencia es un gasto irrelevante: “Todo lo que hacemos es parte de una edificación; vamos construyendo esos pilares que forman el descubrimiento importante del siglo”, afirmó, citando a Newton: “Si he logrado ver más allá que cualquier otro es porque me he sentado a hombros de gigantes”.
Un mensaje para los niños que no encajan
A quienes, como él, fueron niños “irreverentes” e incomprendidos por cuestionar el status quo, Madrigal Ayala les dijo que no dejen de ser quienes son, ni de hacerse todas las preguntas que quieran, “por muy ingenuas que parezcan”.
“Sé lo que tienen que ser, porque no se rompen moldes. Todas esas preguntas que en algún momento fueron ingenuas son las que nos tienen justo ahora con todo el avance tecnológico y científico”, concluyó el astrofísico, quien llega a Guanajuato desde Tabasco dejando atrás a su comunidad —y el pozol— para perseguir las respuestas que el universo aún no ha entregado.