
CIUDAD DE MÉXICO.- El partido Morena cerró las puertas a las aspiraciones políticas de Rafael Marín Mollinedo para la gubernatura de Quintana Roo, una decisión impulsada por la falta de consensos internos y, principalmente, por el escándalo mediático que lo vincula indirectamente con el crimen organizado internacional.
A mediados de agosto de 2026, una investigación periodística de Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) expuso que Alejandro Enrique Arcos Romero, secretario particular de Marín Mollinedo durante su gestión al frente de la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) entre 2022 y 2023, fue identificado por el FBI y la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) como operador financiero de Florian Tudor, líder de la mafia rumana dedicada a la clonación de tarjetas en la Riviera Maya.
A pesar de tener sus cuentas congeladas por lavado de dinero desde 2021, Arcos Romero no solo operó en las aduanas del país, sino que continuó como pieza clave en la comitiva de campaña del político tabasqueño en Quintana Roo.
Aunque Marín Mollinedo intentó desmarcarse de la polémica anunciando la separación de su colaborador bajo el argumento de que desconocía sus antecedentes penales, el golpe mediático sepultó sus pretensiones electorales.
Este revés representa un distanciamiento de la cúpula morenista hacia un personaje históricamente ligado al expresidente Andrés Manuel López Obrador, con quien mantenía una amistad de más de 40 años, un lazo familiar a través de su primo Nicolás “Nico” Mollinedo, y quien lo había respaldado previamente en cargos de alta prioridad como la dirección del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec y la embajada ante la Organización Mundial del Comercio.