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La oportuna “gripe” presidencial ante el retorno de Rocha

CIUDAD DE MÉXICO.- Justo el día en que el “foco rojo” de Sinaloa se vuelve a encender, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, amanece con gripe y se ausenta de la “conferencia” mañanera.

Qué extraordinaria sincronía tiene la biología política mexicana: Rubén Rocha Moya regresa triunfalmente a su despacho en Culiacán tras 112 días de vacaciones forzadas, y a la doctora Claudia Sheinbaum le da una tos tan fuerte que le impide dar la cara ante la prensa.

Hay enfermedades que huelen a virus, y hay otras que apestan a impunidad institucional.

Rocha Moya vuelve con la frente en alto y el cinismo intacto. Según el gobernador, la Fiscalía General de la República (FGR) no encontró “elementos mínimos de prueba” en su contra.

Claro, porque en este país la justicia se mueve a velocidad luz cuando se trata de blindar a los amigos de la casa, ignorando las minucias que la Fiscalía de Nueva York lleva meses documentando sobre su presunta protección a “Los Chapitos”.

Para la FGR, las acusaciones de conspiración para el narcotráfico y cohecho son simples chismes de pasillo.

Este oportuno resfriado deja a la presidenta en una posición sumamente incómoda —y bastante ridícula— frente a las autoridades de Estados Unidos, que ya tienen lista la orden de extradición contra Rocha Moya.

Al no salir a la “mañanera”, Sheinbaum evita las preguntas incómodas sobre por qué el gobierno federal le tiende una alfombra roja a un personaje requerido por la justicia estadounidense.

Su postura de que “Washington no ha mandado pruebas oficiales” suena cada vez más a una gastada excusa soberanista para proteger el ecosistema de complicidades de la llamada Cuarta Transformación.

Mientras la Casa Blanca exige la entrega de un presunto facilitador del narco, México responde con un “regresó porque él quiso” y una receta de paracetamol presidencial.

La señal para la DEA y el Departamento de Justicia de EE. UU. es nítida: en el México actual, la lealtad partidista pesa más que cualquier tratado internacional de seguridad.

Hoy, las instituciones mexicanas no solo validaron el retorno del narco al poder en Sinaloa, sino el perfeccionamiento del arte de enfermarse a tiempo para no tener que explicar lo inexplicable.

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