LEON
CounterpointNacionalportada

Muere adolescente en academia militarizada

CIUDAD MADERO, TAMAULIPAS.- La trágica muerte de la menor Dafne Zapata Quintos Martínez, de tan solo 13 años de edad, ha causado una profunda consternación e indignación nacional tras supuestamente fallecer ahogada dentro de las instalaciones de la Academia Militarizada de Marina Doenitz en Ciudad Madero, Tamaulipas.

La adolescente, originaria de El Mante, ingresó el lunes 13 de julio de 2026 a un campamento vacacional en este plantel privado ubicado en la calle Nuevo León número 102 de la colonia Unidad Nacional, buscando actividades de verano, pero apenas cuatro días después, el jueves 16 de julio, los directivos reportaron a su madre, Alejandra Quintos, que la menor se había desvanecido en el baño sin signos vitales.

La versión escolar de un desmayo accidental fue rápidamente desmentida por la necropsia de ley, la cual confirmó que la causa del deceso fue asfixia por sumersión al registrar una gran cantidad de agua en los pulmones, sumado a que el cuerpo fue entregado con visibles huellas de violencia, hematomas y restos de vómito.

Un día antes de perder la vida, Dafne había enviado un video a su progenitora mostrando un golpe en el labio e inflamación en el rostro con el mensaje “Hola mami, me caí”, lo que encendió las alertas familiares y llevó a la Fiscalía General de Justicia del Estado de Tamaulipas a asegurar de inmediato el inmueble y reclasificar la investigación bajo el estricto protocolo de feminicidio.

El dolor por la pérdida de la estudiante destapó una ola de denuncias y el repudio generalizado hacia esta institución, la cual opera bajo la clave de centro de trabajo 28PST0049L ante la Secretaría de Educación de Tamaulipas ofreciendo primaria, secundaria, bachillerato e internado mediante una severa disciplina de inspiración militar.

Tras el deceso, exalumnos y compañeras de campamento rompieron el silencio para evidenciar las condiciones de maltrato que sufría Dafne y detallar las prácticas extremas coordinadas presuntamente por el director general y propietario, Jorge Luis Ponce Ortega, el director administrativo, Alfonso del Ángel Castellanos, y la instructora del área de mujeres, Gioconda Beauvoir Mora, alias “Estrella”.

Los testimonios acusan de aplicar castigos físicos extenuantes como amarrar o colgar a los estudiantes, ejercer tortura psicológica encerrándolos en jaulas, obligarlos a bañarse con excremento de perro y ensañarse con menores que padecían TDAH, manteniendo a las jóvenes en un aislamiento absoluto.

A pesar del luto familiar y las protestas civiles que exigen justicia frente a la escuela clausurada, el director Jorge Luis Ponce Ortega negó cualquier negligencia y desató una furia social generalizada al declarar ante la prensa que resolvería la situación regresando el dinero de la inscripción a la madre, argumentando de forma insensible que la menor solo estuvo ocupando el campamento durante cuatro días.

Share: