Purísima celebra el 153 aniversario de La Judea

PURÍSIMA DEL RINÓN, GTO.- Con máscaras coloridas, huaraches y el tradicional grito que retumba en las calles, Purísima del Rincón recibió una vez más a los personajes de La Judea, en su edición número 153.
Desde la Casa de la Cultura, a las 3 de la tarde, los judíos iniciaron la representación que recuerda la traición de Judas a Jesús, acompañados por tambores y soldados que marcaron el ritmo de la marcha. Familias locales y visitantes se dieron cita para presenciar esta tradición que, año con año, convierte al municipio en un escenario vivo de historia y cultura.
El presidente municipal, Roberto García Urbano, destacó la relevancia de la celebración: “Los ojos del mundo se ponen de nueva cuenta en Purísima; es mucha responsabilidad, pero también un orgullo mantener viva la tradición más importante del país”.
La Judea es considerada el homenaje más grande al pintor Hermenegildo Bustos, quien plasmó en sus obras la identidad de Purísima. Cada personaje –el Judas Blanco, el Judas Negro, Malco, El Diablo Mayor, El Ranchero y El Tiempo– revive en la plaza pública la memoria colectiva de un pueblo que se reconoce en su arte.
Este año participaron más de 300 actores, quienes dieron vida a la persecución de Judas, corriendo por las calles y plazas del municipio. La representación se extendió hasta el Jardín Principal, donde al caer la tarde se escenificó el beso de Judas, momento culminante de la obra.
La Secretaría de Turismo de Guanajuato reportó que el evento atrajo tanto a población local como a visitantes nacionales e internacionales. Según encuestas aplicadas durante la celebración, el 52.4% de asistentes fueron locales, mientras que el 47.6% correspondió a visitantes, provenientes de municipios de Guanajuato, otros estados como Jalisco, Ciudad de México y Nuevo León, e incluso países como Estados Unidos y Francia.
La edición 153 de La Judea también incluyó la entrega de reconocimientos como Guardianes del Patrimonio, además de un homenaje al Diablo Menor, Eduardo Torres, quien se dedicará a formar nuevas generaciones de participantes.
Protección Civil y Seguridad Pública reportaron saldo blanco, aunque atendieron a menores desmayados por el calor y a niños extraviados que fueron rápidamente reunidos con sus familias.
Con más de un siglo y medio de historia, La Judea sigue siendo el espejo en el que Purísima se mira cada año: una tradición que no se guarda en los libros, sino que se vive en las calles, con el arte y la memoria de un pueblo que se niega a olvidar sus raíces.