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Tocando Corazones: una nueva forma de llevar apoyos a quienes más los necesitan

GUANAJUATO, GTO.-  De un comedor infantil que sirve más de mil alimentos al mes a jóvenes que
encuentran una segunda oportunidad para estudiar, en Guanajuato hay
organizaciones que han recibido financiamiento por primera vez mediante un nuevo
esquema que incorpora evaluación de especialistas, participación ciudadana y
plena transparencia.

Hace unos meses, Sebastián tenía miedo de

equivocarse frente a sus compañeros. Las dificultades en la escuela habían terminado por

hacerle creer que no era capaz de aprender como los demás. Hoy, a sus 12 años, no

solamente ha mejorado sus calificaciones: también ha ganado confianza para subir a un

escenario y actuar frente a otras personas.

Sebastián es parte del grupo de niñas y niños que reciben atención en el Centro de

Desarrollo Integral Kaleo, una asociación de Dolores Hidalgo que gracias al

financiamiento de Tocando Corazones, pudo ampliar sus servicios contratando

especialistas y aumentar la capacidad de atención de su comedor infantil.

Lo que comenzó como una iniciativa para atender a una docena de niños hoy cuenta con

más de 100 niñas y niños, a quienes además de brindarles apoyo escolar y emocional, la

asociación nutre con más de mil raciones de alimentos mensuales.

Historias como esta, comienzan a multiplicarse entre las asociaciones civiles y grupos

organizados que han sido beneficiados de Tocando Corazones, el programa con el que

el Gobierno del Estado de Guanajuato busca dar nuevas oportunidades a quienes

trabajan todos los días atendiendo necesidades sociales.

Desde su creación en 2025, casi 100 asociaciones civiles y grupos organizados han

recibido recursos por primera vez, mientras que otras han encontrado una alternativa

para ampliar o continuar sus proyectos.

Pero ¿qué hay detrás de este nuevo esquema?, ¿quién decide a qué organizaciones

apoyar?, ¿cómo se vigila el recurso y qué garantías existen de que llegue a quienes lo

necesitan?

Rosario Corona: “No basta con pedir recursos; hay que

demostrar para qué se necesitan”

La Secretaria del Nuevo Comienzo, Rosario Corona Amador, ha explicado que el

programa busca que las organizaciones puedan dedicar mayores capacidades a lo que

mejor conocen: atender a las personas.

Para ello, Tocando Corazones combina financiamiento, capacitación y acompañamiento,

con un procedimiento de selección en el que participan especialistas, asociaciones civiles,

empresarios y autoridades.

1En entrevista, la titular de la Secretaría del Nuevo Comienzo explica el nuevo esquema de

Tocando Corazones:

—Secretaria, ¿qué cambia con Tocando Corazones? ¿Qué gana una organización

que necesita recursos para ayudar a más personas?

—Queremos que más organizaciones tengan la oportunidad de desarrollar sus proyectos.

Hay asociaciones que llevan años atendiendo a niñas y niños, personas enfermas, adultos

mayores o familias que necesitan apoyo, y conocen muy bien los problemas de sus

comunidades.

Con este esquema pueden presentar sus propuestas, recibir orientación y participar en un

proceso de evaluación para obtener financiamiento.

Ya son 96 organizaciones que han recibido recursos por primera vez. Lo importante es

que esos apoyos permitan ampliar los servicios y que las familias tengan acceso a

oportunidades que antes no tenían.

—Pero estamos hablando de dinero público. ¿Quién decide qué organización recibe

recursos?

—No lo decide una sola persona, ni siquiera la Secretaría. Los proyectos pasan por varias

etapas. Primero, las asociaciones deben explicar qué problema quieren resolver, a

quiénes van a beneficiar, qué actividades realizarán y cuánto dinero necesitan. Sus

propuestas son revisadas documentalmente, que cumplan con los requisitos establecidos

en las convocatorias.

Después, académicos y especialistas revisan las propuestas mediante criterios y

calificaciones establecidos en las reglas de operación del programa.

Posteriormente, intervienen subcomités en los que participan organizaciones de la

sociedad civil, empresarios y autoridades.

La decisión final corresponde al Comité de Selección de Proyectos, donde también

participan representantes de los seis Consejos Coordinadores Empresariales del Estado.

Es decir, existe una evaluación documental y técnica y un procedimiento colegiado, no

basta con presentar una solicitud para recibir dinero.

—¿Qué ocurre cuando una asociación solicita millones de pesos para entregar

despensas, mochilas o calentadores solares?

—Primero hay que aclarar algo muy importante: solicitar dinero no significa que ese

dinero ya esté aprobado o entregado.

2Las propuestas se publican en la plataforma desde que se registran, incluso antes de que

sean evaluadas. Una organización puede solicitar recursos para alimentación,

medicamentos u otros bienes, pero debe demostrar qué necesidad social está atendiendo

y por qué esos apoyos son necesarios.

Pensemos, por ejemplo, en una asociación que atiende a pacientes con enfermedades

graves o familias que no tienen recursos suficientes para alimentarse. El apoyo

alimentario puede formar parte de esa atención.

Pero cada propuesta debe justificar a sus beneficiarios, las cantidades solicitadas y los

resultados esperados. Si no cumple los requisitos o no supera la evaluación, no debe

autorizarse.

—¿Cómo puede estar segura una familia de que el dinero no termina gastándose en

cosas distintas a las autorizadas?

—Las organizaciones tienen que comprobar cada gasto y demostrar qué actividades

realizaron. No se trata de entregar el dinero y olvidarnos del proyecto.

Las asociaciones deben presentar facturas, documentos financieros, evidencias de las

actividades y resultados.

El financiamiento se entrega por etapas. Se contemplan hasta tres ministraciones y, para

acceder a la segunda, deben acreditar el ejercicio del 70 por ciento de los recursos

correspondientes.

También existe información pública sobre los proyectos aprobados y los avances

financieros de su ejecución y comprobación. Por eso es importante distinguir entre el

dinero solicitado, el autorizado, el entregado y el que ya fue ejercido y comprobado. Son

cosas diferentes.

—¿Qué va a cambiar para 2027? ¿Habrá más oportunidades para las

organizaciones pequeñas?

—Estamos escuchando a las organizaciones para mejorar el programa. Alrededor de 200

participaron en la consulta que comenzó el 9 de octubre pero que hemos desarrollado a lo

largo del programa.

Uno de los principales cambios que estamos preparando es que todos los interesados

puedan registrar sus propuestas durante el periodo que avala la convocatoria, sin que la

plataforma cierre anticipadamente porque se alcanzó el presupuesto disponible. De esta

manera, queremos que los proyectos puedan competir con mayor peso en su evaluación,

sus resultados y las necesidades que atienden.

También buscamos dar prioridad a la atención de personas en condiciones de mayor

vulnerabilidad y a proyectos que generen beneficios duraderos, la intención es que las

oportunidades se amplíen y los recursos disponibles se asignen conforme a criterios

claros de impacto social.

3“Para nosotros marcó un antes y un después”: el

comedor que cambió la vida de una fundación

Para quienes están del otro lado, buscando recursos para ayudar, el procedimiento tiene

un impacto muy concretos.

En Dolores Hidalgo, la Fundación Kaleo comenzó a trabajar en 2022. Sus primeros años

estuvieron marcados por las dificultades para sostener sus servicios y ampliar la atención.

En 2025 se constituyó formalmente como asociación civil y en 2026 participó por primera

vez en Tocando Corazones como Centro de Desarrollo Integral Kaleo, A.C.

La asociación obtuvo financiamiento y con ello pudo contratar más profesionales,

fortalecer sus programas educativos y ampliar los servicios de comedor infantil. Hoy

ofrece desayunos, comidas y cenas de lunes a viernes, brindando más de mil raciones

mensuales.

“Para nosotros marcó un antes y un después”

, explicó una persona representante de la

asociación durante una entrevista. El cambio también se refleja en las familias que ahora

tienen un espacio donde sus hijos reciben alimentación, acompañamiento escolar y

actividades de desarrollo personal.

Sebastián es uno de esos niños. Cuando llegó a la fundación enfrentaba rezago escolar,

evitaba participar con sus compañeros y dudaba de sus propias capacidades. Con

paciencia y atención individualizada comenzó a comprender mejor sus materias y a

entregar sus tareas a tiempo pero el cambio que más llamó la atención del personal

ocurrió cuando comenzó a participar en un taller de teatro.

Ahí descubrió que podía expresarse, convivir y equivocarse sin miedo. Hoy sus profesores

observan a un niño más seguro, participativo y entusiasmado por aprender, según relata

la fundación.

La asociación también acompaña a niñas con discapacidad que han enfrentado

situaciones de acoso escolar y que ahora trabajan para fortalecer su confianza y

convivencia.

Son resultados que no siempre aparecen en una factura, pero que forman parte de los

cambios que las asociaciones buscan generar.

Una segunda oportunidad para 180 jóvenes

A varios kilómetros de Dolores Hidalgo, otra organización trabaja con jóvenes que han

tenido que interrumpir sus estudios o enfrentan dificultades para encontrar empleo, se

trata de YouthBuild México, que desarrolla el Programa Jóvenes con Rumbo en

municipios como León y San Miguel de Allende.

Durante aproximadamente un año, los participantes reciben formación académica,

capacitación técnica, acompañamiento socioemocional y herramientas para incorporarse

al mundo laboral.

4Recientemente concluyó la quinta generación, con alrededor de 180 jóvenes participantes.

Genoveva de Anda Sánchez, directora estatal de YouthBuild México en Guanajuato, sabe

que el trabajo no termina cuando un joven concluye un curso.

“Veo cómo de verdad se generan cambios profundos”

, expresó al hablar de las

experiencias que conoce de cerca. Explicó que muchos participantes encuentran en estos

espacios algo que también necesitan: confianza, personas que los escuchen, redes de

apoyo y herramientas para tomar mejores decisiones; además, los jóvenes participan en

actividades comunitarias para identificar problemas de su entorno y contribuir a

resolverlos. Para Genoveva, una parte fundamental del trabajo social consiste en prevenir

situaciones que podrían afectar el futuro de los participantes.

¿Cómo medir, por ejemplo, que un joven no abandonó la escuela o que encontró

alternativas para mantenerse lejos de situaciones de riesgo? No siempre es sencillo,

reconoce. Por eso considera importante que las evaluaciones reconozcan no solamente

las cifras, sino también los cambios educativos, personales y comunitarios que pueden

documentarse.

“Es muy importante velar para que este recurso siga llegando a las organizaciones

sociales que contribuimos de manera activa a las diversas causas sociales”

, señaló.

“Si nos sobra dinero, tenemos que devolverlo”

La experiencia del Centro de Desarrollo Integral Kaleo A.C. también permite conocer qué

significa administrar recursos públicos desde una organización social. Su representante

Alberto Torres García explicó que el dinero debe manejarse en una cuenta bancaria

exclusiva y que prácticamente cada movimiento necesita estar acompañado de

documentación.

“No hay nada que uno pueda utilizar el recurso sin un comprobante de por medio”

, señaló.

Puso un ejemplo muy sencillo: si en su proyecto solicitaron comprar determinada cantidad

de arroz para alimentar a los niños, deben respetar las cantidades y conceptos

aprobados.

Si el precio aumenta, la asociación debe cubrir la diferencia de acuerdo con las reglas. Si

existen recursos sobrantes, corresponde reintegrarlos.

“No podemos hacer un gasto

diferente”

, explicó.

En YouthBuild México sucede algo similar. Genoveva de Anda detalló que deben

presentar registros de participación, fotografías y otras evidencias de las actividades,

informes de avance y comprobantes del ejercicio financiero.

La vigilancia del dinero público, coincidieron ambas organizaciones, es necesaria para

demostrar que los recursos se utilizaron en las actividades autorizadas.

5Los proyectos también pasan por manos de ciudadanos y

empresarios

Antes de que una asociación reciba financiamiento, su proyecto debe superar una revisión

en la que participan especialistas de distintas disciplinas.

Katya Morales Prado, integrante del Grupo Especializado de Evaluación, ha explicado que

entre 60 y 80 expertos colaboran voluntariamente, sin recibir remuneración, en la

valoración de las propuestas.

“No somos trabajadores de gobierno, somos ciudadanos que queremos que se hagan las

cosas bien”

, expresó al describir su participación.

El grupo de especialistas analiza la necesidad social, la viabilidad de las actividades, los

presupuestos y los resultados esperados. Después intervienen subcomités donde

participan organizaciones civiles, representantes empresariales y autoridades.

Uno de esos espacios es el Subcomité de Desarrollo Social, en el que participa Alicia del

Socorro Franco Dávalos, del Instituto de Rehabilitación y Educación Especial de León.

Finalmente, en el Comité de Selección de Proyectos intervienen los seis Consejos

Coordinadores Empresariales de Guanajuato y autoridades estatales.

Este procedimiento busca incorporar diferentes perspectivas antes de decidir qué

proyectos reciben financiamiento, sin eliminar la obligación de investigar posibles

irregularidades.

Más proyectos que dinero disponible: el reto para 2027

El interés de las organizaciones en participar también ha puesto sobre la mesa un desafío:

las solicitudes superan los recursos disponibles. En la segunda convocatoria de 2026 se

registraron 203 proyectos por aproximadamente 680 millones de pesos, frente a una bolsa

de 536.8 millones.

Los proyectos continúan en evaluación y los resultados se darán a conocer el 20 de

noviembre. Para el próximo año se preparan cambios que buscan dar más oportunidades

de participación y fortalecer la selección de proyectos conforme a su impacto social.

Entre las prioridades planteadas se encuentran la atención de enfermedades graves,

personas con discapacidad, niñas y niños en situación de vulnerabilidad, víctimas de

violencia, salud mental, cuidados y rehabilitación.

Cuando una oportunidad cambia una historia

Para Sebastián, el niño de 12 años de Dolores Hidalgo, Tocando Corazones no es una

convocatoria, una plataforma digital ni un procedimiento de evaluación, es la posibilidad

de recibir acompañamiento para mejorar en la escuela y recuperar la confianza para subir

a un escenario.

6Para las familias que acuden al comedor de Kaleo, representa acceso a alimentación y

servicios de apoyo para sus hijos y para jóvenes que participan en programas de

formación, significa contar con herramientas para seguir estudiando y prepararse para

trabajar.

Son historias que muestran lo que las organizaciones pueden hacer cuando cuentan con

recursos y capacidades para ampliar su atención. Detrás de cada proyecto existen

obligaciones de comprobación, decisiones que deben justificarse y resultados que deben

evaluarse pero también hay personas para quienes el trabajo cotidiano de una asociación

puede significar una nueva oportunidad

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