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AYOTZINAPA: NI UN MINUTO DE SILENCIO (Segunda Parte).

La plática siguió con los dos últimos ponentes, con la gente aún insatisfecha y, podríamos decir que indignadas, pero eso es algo con lo que nace el mexicano a partir de… pues de la génesis de ser mexicano. Epigmenio Ibarra tomó la palabra, un hombre sabio y experimentado por conocer la guerra como periodista, reconoció que lo sucede en el país es una guerra, con una crisis total a los valores humanos y que nos disponemos a “desayunar decapitaciones y nos acostamos con secuestros: el horror es una costumbre”. Epigmenio fue el primero en mencionar a las altas cabecillas de nuestro país, y de una manera apartidaria: tanto Calderón como Peña Nieto son culpables, poco importa bajar los niveles de violencia entre cada uno de los casos acontecidos por los mandatarios, violencia es violencia y no se puede minimizar, claro que el grado de lo que nos sucede ahora con nuestro adorado presidente alojado en una nación extranjera es el punto cumbre de una indignación que ya no puede más.

Las víctimas son las culpables de lo que les sucede, tenemos infiltrada la noción de criminalizar a las víctimas
la guerra descompone el tejido social pero deshace los individuos.Lo que tuvo que suceder es que la guerra contra le narco es una política de exterminio. Lo que venga demostrará que la política de exterminio costará mucho a los individuos. El ejercito no quiere detener a los delincuentes y la aniquilación no trae paz ni justicia, el ejercito toma el poder en el país.

Epigmenio

Epigmenio es de esas personas que no cree en las instituciones, y que nadie le dirá qué hacer, se debe de hacer un esfuerzo y participación, no debemos de soportar más atropellos y menos en una semana donde los militares son los culpables del asesinato de un menor de edad.

Si nos quitan a los niños y a los jóvenes qué carajo nos quedan, la memoria es dignidad y futuro, qué somos si no sabemos de dónde venimos.

No hubo duda, Epigmenio lanzó frases que ponían en verguenza muchos factores de nuestra sociedad, y esto conlleva a la ira, y la ira a muchos actos irracionales, los movimientos sociales son salvajes como el más bello de los potros libres, no es fácil de domar y no podría, actúa generalmente por la adrenalina del momento y consecuentemente no reflexiona. No malinterpreten, lo que Epgimenio mencionó durante el transcurso de la plática es y será alimento del alma ante muchas situaciones donde la gente necesita saber qué pasa, a partir de un hombre que todas las noches hace lista para recordar a los 43 desaparecidos.

Y fue cuando llegó Vidulfo Rosales, el último en expresar su opinión. Vidulfo es un abogado, y es un hombre que fue tanta su lucha por las situaciones de atropello a los derechos humanos que ha recibido amenazas de muerte.

Nos pusimos de acuerdo con nuestros  compañeros, damos la cara por ellos, mientras no nos mataran ibamos a alzar la voz, antes de que nos olviden haremos historia, pero con la obligación moral de levantar la voz para no olvidar, las balas rozaban pero ninguna nos tocó, los hombres armados , la prensa y los militares pueden testificar lo acontecido.

Vidulfo expresó que ellos no son EL movimiento, es parte de un renacimiento de ideales en el país, sin menospreciar a ningún otro ni mucho menos sentirse altaneros y decir que son los originales, hombre que levantaban la voz llorando, pero con la frente siempre en alto.

Le decimos a los compañeros de aquí en la Universidad de Guanajuato: sómos campesinos, no vinimos a dar lástima a nadie. Uno de los problemas que tienen los movimientos y las organizaciones sociales es hacerse las víctimas, yo no estoy de acuerdo con eso, lo digo por la experiencia por las marchas, esto se hará anual y el movimiento se hará para conmemorar derrotas; más que lamentarnos deberíamos de trabarjalo, se aprende a nadar metiéndose al agua, se aprende a luchar metiéndose a la lucha.

El estigma que más le duele a una causa social y movimiento de indignación, es el estigma, el estigma sobre todo que viene de parte de la gente, más en el sentido del daño que se le hace a las familias, pues son la comidilla de los chismes y jamás podrán borrar eso, enfatizó que la importancia del número 43 es triste, si fueran más personas se armaba más pleito, si fuese sólo una nadie diría nada.

Existen 3 actores en este suceso: los padres, los estudiantes, y los abogados, esta trinidad es la resistencia del movimiento, causa de seguir adelante y apoyo, sin ellos en palabras del ponente “ya se los hubieran chingado”. También hizo capacitar a la gente sobre por qué debemos indignarnos en el país, no solamente de masacres, es ante toda injusticia, y sobre todo, que ellos no son los que deben de cambiar el país, ellos no tienen la exclusividad, es labor de todos.

Asumimos que somos el responsable de cambiar las cosas, pero no es así, eso es ser cobarde, no es de los padres ni los maestros cambiar el mundo, es entre todos, por qué dar conferencias de que cosas malas pasan en el país, eso hay que asumirlo, estamos mal. Que nadie nos quite el derecho para contribuir.

Dicho esto, el hombre sacó una guitarra, y en un conmovedor momento quiso cantar una canción aseverando que no era lo suyo, así como aprendiendo a nadar uno debe de meterse al agua, luchar es meterse en la lucha, hacer música es tocar la guitarra.

Guitarra

Y comenzó, una canción a los espíritus de lucha e inconformidad que forman tabúes en la sociedad, aquellos que se levantaron para decir: “No” y que el gobierno ni se inmutó y desapareció. La canción era hermosa, hizo que la audiencia soltara el llanto, que los corazones palpitaran con velocidad y calor, y que supiéramos que sí, vale la pena luchar, luchar por nosotros, por ellos, por nuestros hijos y más que luchar por el mexicano, por seres humanos, porque eso somos…. nuestras diferencias son en base a una simple bandera, pero somos personas que expresan sentimientos, opiniones y son valiosas para nuestra sociedad.

¿Uno se siente rebelde después de esto? quizás sí, la plática fue la mecha hacia un mejor pensar, un mejor actuar, y por primera vez en mucho tiempo por lo que yo veo, aprender, valorar, y entender a estos hombres que nos dicen “recuperemos la dignidad”.

Por eso tiemblo en la sala de prensa, pensando en qué puedo hacer por un mejor mañana en medio de desconocidos que ahora que llegan se sienten igual ¿Qué harás tú?

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