domingo, septiembre 22, 2019
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EL ROCK DE TECLAS / por: Gerardo Mares

Paco Picón 18/05/2013 Punto In Comentarios desactivados en EL ROCK DE TECLAS / por: Gerardo Mares

En el registro contemporáneo del rock y sus derivaciones, el único icono reconocido como tal y célebre por aporrear como lunático el piano, instrumento ajeno a la estridencia de la guitarra eléctrica, es y será Jerry Lee Lewis, contrincante capaz de eclipsar la gigantesca figura de Elvis Presley, si hemos de creer lo narrado en Great Balls of Fire (1989), filme biográfico dirigido por Jim McBride. No tan fundamentalista como hartos puristas que objetan la inclusión de instrumentos de viento o de cuerdas percutidas en el mundillo del hard rock; cuando se han integrado con conocimiento de causa, se elaboraron canciones que han resistido el paso del tiempo, convirtiéndose en clásicos a rememorar. Ahí va la lista:
Deep Purple. Highway star. En lo que parece una oda a la industria automotriz, a la velocidad, al combustible, a la cultura del rebelde sin causa, además de la potente voz de Ian Gillan destaca por su propia fuerza expresiva los teclados a cargo de Jon Lord, el finado integrante que pareció emular los sonidos de una locomotora hecha la madre a punto de descarrilar. Bien podríamos aplicar el adjetivo The Fast & The Furious…

Rainbow. I surrender. Más impresionado por la fisonomía del teclado que por su aportación sónica, esta canción en perfecta sintonía con la lírica, habla de la total capitulación del hombre en cuestiones amorosas, valga aclarar. Quizá un poco más discreto que la rola de Purple, de cualquier manera la textura que aportan las teclas se perciben ricas y exquisitas por el dominio técnico en la ejecución.

Whitesnake. Still of the night. El video patentiza la estética visual que predominaba en el glam rock de los ochentas, de una artificialidad muy a tono con la estrambótica y afeminada imagen de los rockeros que la abanderaron. El long play contó con la destacada la colaboración de Steve Vai y Adrian Vandenberg en las guitarras, pero quien se lleva los aplausos es el intermezzo de la rola a través de una eufonía macabra surgida del sintetizador, acorde con la sicalíptica letra que habla de los deseos reprimidos de un acosador.

Night Ranger. Sister Christian. Night Ranger es de los grupos que alcanzaron a dramatizar de una manera notable algunas de sus rolas. El video de la presente composición es una rememoración a esas anodinas e inocuas comedias juveniles con su dosis de drama, tan entretenidas como fugaces. Un teclado de sonidos tristes, nada del otro mundo, en un empaque honesto.

Van Halen. Jump. La primera gran aportación de un sintetizador tenía que venir de una figura icónica en el rock y que para mayor ironía, es considerado una de las más grandes lumbreras en eso de tocar la lira como los dioses. Al desparpajo del cantante David Lee Roth se acopla una rola donde todo el protagonismo es concedido a las teclas de un apantallante órgano que llevó a esta inopinada pieza al top ten en las listas de popularidad
https://www.youtube.com/watch?v=wlq0lYB3iSM

Bon Jovi. Runaway. Me he decantado por esta pieza del grupo de New Jersey sobre todo por su psicotrónico video de connotaciones freudianas y por la tonadilla del teclado que anticipó la grandeza de una propuesta hard sencilla, honesta y de una sensibilidad que conectó con el espíritu estadounidense. De su primera etapa, esta es una de sus mejores rolas.

Billy Idol. Eyes without a face. La contracultura punk también tiene su corazoncito, sino, baste ver la poética rola de Billy Idol, romance trasladado al clip a base de metáforas, close ups, ralentización de las acciones, aquelarres de saldo y un estilo cromático donde domina el azul. Lo que es indudable es que la armonía proporcionada por el sintetizador elevó a esta canción por encima de la artesanía.

The Final Countdown. Europe. La especie de obertura que inicia la canción sirvió como gancho publicitario para la entrada de la alineación danesa en el mercado estadounidense, en un disco donde el recurso del teclado adquirió tal relevancia que se convirtió en el elemento más reconocible en la obra de los carilindos europeos. Pero para honrar la imparcialidad, Europe fue algo más que un one hit wonder; acaso una propuesta que fue engullida por las transformaciones culturales en la música.

Scorpions. Send me an angel. No muy proclives a utilizar este artificio, los escorpiones, ya en la debacle de su carrera, se aventaron una especie de epifanía visual y melódica, en un tiempo donde el rock alternativo y el grünge habían tomado por asalto la escena y el glam rock empezaba a mostrar sus primeros signos de defunción. De una sensibilidad especial para la balada, esta es otra de sus grandes creaciones al respecto.

Aerosmith. Cryin’. Esta es una rola donde el sonido extraído de esa caja electrónica aporta inmensidades en el tono irónico de la letra escrita por Steven Tyler y Joe Perry. Orquestada en exceso, Cryin’ es una de esas melodías entre dulzonas, cínicas y elegiacas para llevar a todos lados. El video está de pelos y dio a conocer internacionalmente a la güera Alicia Silverstone, protagonista de otros clips de la banda.

Mención honorífica para Boston. Walk on. Dado que no existe un video en condiciones sobre la rola, os dejo una liga con el track nomás para comprobar que esta creación lleva más allá del virtuosismo el manejo de los sonidos producidos por una especie de órgano, el Hammond B-3. Tienen varias por el estilo, un grupo a reivindicar.

Gerardo Mares: Crítico de Cine y Reseña Musical en la Revista 012, el portal de noticias Ruta Bjx y Contrapunto News.

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